26 nov. 2011

Y solo la ves a ella...

-…y nada más salir del restaurante empezamos a discutir, nunca el camino de vuelta se me había hecho tan largo. Me dejó en la puerta enfadado y, dando media vuelta, se fue. Sin beso, sin nada.
Entré en casa quitándome los zapatos furiosamente. Me llevé las manos a la cara tratando de no llorar. Esto no podía acabar así…no. Sin pensar abrí la puerta y salí corriendo detrás de él. El suelo estaba mojado, yo descalza…pero no importaba, nada importaba.
-La mía es mucho más interesante. -Dijo un chico aburrido mientras dejaba su cubata apoyado en el suelo- Llevaba dos días fijándome en esa chica durante las comidas del hotel. Viva, alegre, sencilla, preciosa…Un día decidí seguirla a ver cuál era su habitación. Esa tarde deslicé una tarjeta por debajo de su puerta: “A la belleza morena…mañana es mi último día en Mallorca, pero antes de irme me gustaría conocerte”.
-¿Y funcionó?- preguntó uno de sus amigos impresionado.
- Quedamos un par de veces, luego me dejó por otro.
-Pues yo recuerdo que una vez vendí la Play con todos sus videojuegos para comprarle un regalo de San Valentín.
-¡Pero qué dices!- rieron sus amigos
-Y no me arrepiento...

Continuaron riendo entre copa y copa mientras el tiempo no dejaba de pasar. Demasiado tarde ya para entrar a una discoteca, uno por uno se fueron yendo hasta que solo quedaron dos tumbados en la hierba del parque viendo como amanecía. Uno rompió el silencio.

-Sí, realmente la mayor locura es el amor. Cuando lo vives es casi casi como una enfermedad, bueno, enfermedad no, que suena grave. Es como un trastorno.
Su amigo le miró poco convencido.
-Piénsalo, se trastornan todos los sentidos. El gusto desaparece, porque ya solo te gusta ella. El tacto se multiplica, porque quisieras tocar hasta el último centímetro de su cuerpo. El olfato se simplifica, porque ya solo existe un olor, olor a ella, su perfume se queda incrustado en la memoria sensorial. La vista se atrofia, la vemos siempre guapa, esté como esté y el oído se simplifica, porque de todas las voces, solo la suya nos hace mirar.

26 oct. 2011

Amor, dolor

Como todas las noches antes de irme a acostar, apagué el ordenador y me dirigí al baño.

Los halógenos parpadearon al encenderse y me devolvieron mi imagen del espejo. Pelo castaño enredado y ojos cansados. Me agaché a coger una crema hidratante pero mi reflejo no se movió. Mi otra yo continuó mirándome impasible.
Convencida de que me había quedado dormida en mi mesa alcé la mano tratando de tocar mi paralizado reflejo. Ella se apartó y me gritó furiosa:
- ¿Qué crees que estás haciendo?
- Solo trataba de tocarte- Repliqué entre incrédula e intimidada
- No me refiero a eso, estúpida, me refiero a “él”…Y no me mires con esa cara de tonta que sabes a quién me refiero, el que le hace dar cinco loopings a tu estómago, el que te deja con una sonrisita bobalicona plantada en la cara…
- Ahhh…ese- Interrumpí haciéndome la sueca
- ¡¡Sí!! ¡¡Ese!! ¡¡Pedazo de amnésica!!

Furiosa empezó a dar vueltas de un lado a otro del espejo.
- No es especial, que lo sepas. Es uno más, solo uno más, ya te has dado cuenta. Las dos sabemos qué pasa con esos, al principio te derretirá, te hará sentir única, le darás tu corazón confiada, tu presente y, quién sabe cuánto, futuro…y ¿para qué? Para que, como siempre, vuelvas aquí, a buscarte en este espejo, con tus ojos llorosos y la cara hinchada preguntándote qué fue de esa chica que tenía tanto amor…y cada vez, cada vez, te cuesta más encontrarte y volver a ser la de antes.

Bajé la mirada furiosa y contraje los puños notando como las uñas se me marcaban en las palmas…aquellas que conocía tan bien. Pero, tenía razón…siempre la tenía.
Con una cruel carcajada continuó imparable embistiendo mi frágil estima:
- ¿Qué te creías? ¿Que iba a ser diferente? ¿Que iba a ser especial? Que podría ser…no sé…¿amor? Sigues siendo la misma niña ingenua, y, en el fondo, hasta te mereces que te pase esto, por no madurar de una vez y dejar de creer en tus cuentos.

Traté de evitarlo con todas mis fuerzas, pero no podía más, las lágrimas que estaba reteniendo resbalaron por mi cara.
- Llora, llora, mejor que lo hagas ahora, mejor que le olvides a tiempo, ahora que solo ha rozado tu corazón sin llegar a tomarlo, mejor que te alejes, mejor así…

Aún con las pestañas mojadas sostuve el bote de crema, y, con un fuerte impulso, lo lancé contra el espejo, fragmentando mi imagen en miles de trocitos que cayeron por todo el lavabo.
La voz de mi otra yo desapareció de golpe dejando que solo se oyera mi agitada respiración.
Con cuidado empecé a recoger los brillantes cristales, que, afilados, me cortaron. Una gota de sangre floreció en mi dedo mientras reprimía un macabro pensamiento.
Amor…dolor




24 oct. 2011

Lo quiero...

Quiero chispas, quiero rayos, ¡quiero fuego!
Quiero reír y llorar a la vez, quiero suspirar, estremecerme, quiero dar gracias al cielo y pedir perdón por cada "te quiero" que no fue para él.
Quiero gritar, pelear, susurrar mil y una veces su nombre.
Quiero pasión, lujuria, romanticismo, quiero que la lluvia me caiga en la cara mientras me besa.
Quiero sumergirme en un mar turbulento y furioso para refugiarme en sus brazos.
Quiero, por una vez, robarle tiempo al tiempo y conseguir que los segundos a su lado pasen más despacio.
Quiero soñar con él de día y de noche.
Quiero que me robe las palabras, el aliento, las dudas, los miedos.
Quiero sorpresas, quiero locuras quiero no pensar.
Quiero abrir los ojos disimuladamente, solo una vez, para verle mientras me besa.
Quiero que cada mirada desencadene una supernova de champagne.
Quiero acostarme y pensar que sólo por ese día mereció la pena vivir.

21 oct. 2011

NO todos son iguales

¡No te esfuerces! Porque...¿sabes qué? Que da igual lo buena que seas, da igual lo especial que demuestres que es para ti, da igual que le dediques tu tiempo, da igual que idees mil esupideces para sacarle una sonrisa, da igual que le lleves a sitios diferentes para compartir tus secretos con él...Es cierto, da igual, porque como no le des lo que le interesa, lo que él quiere de ti, no le sirves para nada. Todo tu esfuerzo, todas tus ganas se van a la basura. No te querrá como amiga, de hecho no te querrá ni como compañera de planeta, simplemente no te querrá. Porque a pesar de todo lo que has hecho, no le mereces la pena. O conmigo o contra mi, a eso se reduce todo.
Y tendrás que vivir tu día a día enfrentándote a sus mil reproches que encima no te hace a la cara, tragándote silenciosamente todas sus ofensas, recibiendo en tu diana sus indirectas envenenadas, porque tú no eres como él. Si sufres te lo callas. Te lo guardas en una cajita cerca de tu corazón que te va pudriendo por dentro.


Y aún así (¡aún así!) no pierdas nunca la esperanza. No sufras por esa persona que creías especial, que creías tu nuevo "uno", porque ya te ha demostrado que no es digna de ti, que no te merece ni te merecerá. Pasa la página, cierra el libro y sonríe. Porque se acabó ese capítulo. Porque NO todos son iguales y quizás, pronto, quizás, encontrarás a alguien que te lo demostrará.

9 oct. 2011

Tu super ex-novio

¿Sabes qué es lo malo? Que te puede ocurrir en cualquier parte, por la calle, en una fiesta, en el cine, de compras, en clase, en un concierto…Nunca estarás preparada y siempre te pillará de improvisto.
Llevas mucho, muchísimo tiempo sin verle, pero reconocerías su cara entre doscientas. No es un ex, es EL EX, con mayúsculas, el que, indirectamente, hizo que te convirtieras en lo que eres ahora. El que robó lágrimas y lágrimas de tus ojos, por el que juraraste que jamás te volverías a enamorar.
 
  Y le tienes ahí delante…te mira con cara de sorprendido y empieza a hablar. No escuchas lo que dice, solo te fijas en que tiene los mismos ojos de siempre, verdes, azules, marrones, en los que creías que podías perderte horas y horas sin querer ser rescatada nunca. Y le odias, porque le ves, si es posible, mucho más guapo que cuando terminasteis. El pasado, imparable, te asfixia volviendo de nuevo, y, la cajita donde encerraste los recuerdos de su nombre, se abre de golpe. Y vuelve el recuerdo de los besos, de las caricias, de tantas palabras y tantos planes que se perdieron. No puedes hacerle frente, jadeas desesperada porque durante esos dolorosos segundos te gustaría retroceder en el tiempo.
  Y cuando él te acaricia la cara y te dice que conservas la misma sonrisa, algo se ilumina en tu cabeza, es la parte que has omitido. Es el día que llegaste a casa llorando porque él te había dejado. Es la semana después en la que borraste, una por una, las fotos que teníais juntos, cuando escondiste sus regalos y pasabas las noches sin poder dormir porque no recordabas lo que era acostarse sin pensar antes en él. Es el mes en el que eliminaste todos sus mensajes…hasta su número, porque sabías que no resistirías las ganas de llamar.

  Entonces te separas, te alejas. Porque ya has aprendido la lección, y esta vez no caerás, por mucho que él acerque su cara y vuestras narices casi se rocen. Esta vez no.

2 sept. 2011

Medias naranjas, cuartos de limón...

  ¿Sabes? No sé cómo lo has hecho...no le encuentro explicación...pero lo has conseguido, te has colado disimuladamente en mi cabeza y te has expandido por mi mente. No te ha hecho falta romper escudos, demostrar nada ni decirme algo bonito...ha bastado con que fueras tú. Y ahí estás, apareciendo de repente cuando hago las cosas más cotidianas. Me levanto...tu sonrisa, al gimnasio...tu mirada.

Y por tu culpa me encuentra mi madre a veces sonriendo como una idiota por algo tuyo que he recordado.

  Qué curiosas son las cosas que empiezan como un juego...cuando al principio yo dictaba las normas, cuando creía tener el poder. Qué equivocada estaba...eso me hiciste creer, el poder lo tenías tú desde el principio. No caíste en mi trampa aquella noche bailando, me enredaste tú en la tuya. Pero has sido más sutil, más cuidadoso. Has ido poco a poco, acariciando mis miedos, aceptando mis cargas. 
Y a veces me asusto...sí, me asusto, porque hacía tiempo que nadie acababa mis frases, que nadie seguía mis pensamientos...porque hacía tiempo que no estabas tú. Te lo digo cuando puedo, soy mala, no se me da bien estas cosas...pero...ahora algo ha cambiado, tú sigues aqui, y confías en mi. Solo tienes que hacerme valiente.

30 ago. 2011

Esa clase de magia que solo funciona en verano

Los sonidos rebotaban sin cesar por la cúpula de la iglesia jugando traviesamente a colarse entre travesaños y pilares, chocando contra vidrieras de más de cuatro siglos de antigüedad. Si pudiéramos grabarlos y luego separar unos de otros podríamos oir conversaciones de hace miles de años, quizás intrigas, quizás traiciones...pero, en aquel momento, en esa mañana lluviosa de un día cualquiera en Amsterdam a finales de agosto, la iglesia callaba, esperando. Por fin su paciencia se vió recompensada, una chica se sentó con su hermano en uno de los bancos del final, respetuosa ante la orden de silencio que imperaba recientemente en el templo. No sabía que estaba siendo observada, que cada centímetro de su indumentaria, cabello y complexión estaba pasando por un minucioso examen. ¿El resultado? Italiana. El anónimo mirón se acercó a la pareja y se sentó en la otra punta del banco, decidido a romper el voto de silencio. La chica, sorprendida al principio, complacida después, le sacó de su error, no era italiana, era española.
Si pudiéramos grabar los sonidos y luego separar unos de otros podríamos oir conversaciones de hace miles de años, pero por mucho que buscáramos no encontraríamos conversación más especial que aquella. El murmullo de las voces dictando los teléfonos ascendió hasta chocar contra una pintura de la Anunciación de María. La despedida, en cambio, terminó perdiéndose en los oídos del otro.


La ciudad, decidida a vengarse por la ruptura del silencio de su iglesia favorita movió sus edificios para que no pudieran encontrarse. Sin embargo eso no fue suficiente para que el chico no saliera en su busca. Ni la mayor tormenta del verano le hizo cambiar de idea. Aún con la lluvia torrencial resbalando por su cara seguía buscando aquel museo perdido, haciendo honor a todos los tópicos y clichés de lo románticos que son los italianos. Su constancia se vió recompensada, allí estaba ella, bajo la puerta decorada con las letras "I AMsterdam". Sin necesidad de usar las palabras le miró y supo que debía hacer. La lluvia la recibió con dureza, empapando su pelo mientras caminaba hacia él. La ropa se le pegaba y comenzó a sentir frío, pero estaba anclada en sus ojos avellana, que la atraían sin remedio. Consumiendo rápidamente los últimos centímetros que les separaban alzó la cara y le besó.


El olor de tabaco y D&G pour Homme en las sábanas del hotel fue el trofeo de victoria frente a la batalla contra Amsterdam.


Si bien es cierto que luego la ciudad cumplió su venganza mandando a cada uno a una punta de Europa la chica solo podía pensar que era verdad lo que decían los libros...los italianos son los mejores amantes.

20 ago. 2011

Son sueños...

Quizás lo que más dice de una persona son sus sueños, las imágenes que le visitan por la noche sacando a la luz lo que su cerebro no ha querido mantener a flote. Si eso que digo es cierto este verano mis sueños son más vívidos que nunca, lo que refleja que, tal vez, oculto demasiado. Voy a dejar que me psico-analices, que indagues por mis noches conociendo mis secretos, y ya, más tarde, cuando salga el sol, permitiré que me juzgues.

En el primer sueño era de noche. Estábamos de fiesta. Un amigo tuyo me separó de los demás, pero yo estaba molesta. Se sacó un anillo y me dijo que era de tu parte, querías empezar las cosas bien. Era de plástico, rosa y con forma de corazón, hortera milímetro a milímetro, ni de tu estilo ni del mío, pero era tuyo, lo que lo convertía en algo preciado para mi.

En el segundo sueño tenía que sacarte como fuera de un castillo. Te conduje por angostos pasadizos hasta que llegamos a una buhardilla ricamente decorada pero llena de polvo. Algo desorientada un chico me indicó la salida. De la alegría de poder sacarte de allí te besé impulsivamente cogiéndote de la nuca. Por un momento pensé "Ya está, ya es mío". Pero el beso perdió fuerzas y te separaste lentamente mirándome con gravedad. Dios...besas igual que en la vida real.

El tercero fue breve, apenas una imagen. Un todoterreno negro avanzaba por la carretera. Tu estabas al volante, conduciendo con seriedad. Desde el asiento del copiloto miré a la parte de atrás. Tres niños dormían. Volvía la vista al frente y me acurucaba en mi asiento con la tranquilidad propia de aquel que tiene lo que quiere.

Los tres sueños tienen algo en común, los tres primeros segundos tras despertarme eran de los más felices del día, hasta que me daba cuenta de que solo había sido un sueño, de que había pasado en mi cabeza, no era real, tú ya no estabas. Ya no podía contar contigo.

Pero los tres sueños tenían algo más en común, cada noche, antes de dormir, pedía, sí, pedía. No quería volver a soñar contigo, no quería introducirme en un mundo perfecto falso.

Y, sin saber por qué, ha funcionado, me han hecho caso, no he vuelto a tener un sueño sobre ti.

25 jul. 2011

De príncipes azules

  Ahí está, ahí le tienes, tan endiabladamente guapo que le ha bastado una sonrisa solo para quitarte el aliento. Es él, lo sabes, tus sentidos no pueden equivocarse. Felicidades, acabas de encontrar el príncipe azul. No han hecho falta zapatos de cristal, dragones furiosos ni brujas malvadas. Ha aparecido sin más, sin caballo y sin armadura, pero dispuesto a llevarte a su reino con un beso. Ahí acaban los cuentos, ahí acaban las fábulas, historias y películas. Jamás llegaste a saber como acabaron el príncipe y Cenicienta, el príncipe y Blancanieves, el príncipe y la Bella. No tienen nombre, no les hace falta, ya son importantes solo con ser eso..."el príncipe".
Pero Disney se llevó a la tumba el secreto, no quiso contártelo y destruir la magia que había creado.

  El príncipe no es perfecto, no escala a tu torre, no te lleva a lugares fantásticos, no te hace sentir la reina del cuento. El príncipe tiene una vida muy ocupada, el príncipe no siempre está contigo.
Todas creemos erróneamente que podremos cambiarlo. Que el príncipe está un poco despistado, y que, con un impulso en la dirección correcta conseguirá ser lo que prometían nuestros queridos cuentos. Que podemos adaptarlo, como si fuera arcilla maleable, a nuestros gustos y necesidades, que puede ser alguien que mueva mares por ti, que puede ser quién te diga lo que necesitas oir, que puede volverte loca, que puede hacerte vibrar y cargar de electricidad estática cada centímetro que os separa. Pero no es así. El príncipe viene ya "de fábrica", con sus taras y sus problemas. Y quizás no está dispuesto a ser lo que tú buscabas, y quizás te has equivocado, y quizás no es el príncipe...pero por un instante lo fue.

14 jun. 2011

Se mira, pero no se come

"Sí...lo he hecho otra vez."

  Apenas unos días antes una chica aguantaba de pie, enfrente de sus padres, una discusión.
- ...creemos que no podrás llegar a entender nunca la decepción que ha supuesto esto para nosotros...
Ellos querían una respuesta...una reacción...lo que fuera.
Del sinfín de palabras que cruzaron la mente de la chica en ese instante solo una quedó fijada en su cabeza. "Anorexia". Sí...eso era.
Media hora más tarde, después de cenar, se metió en el baño y corrió el pestillo. Se recogió el pelo y eligió un cepillo de dientes para que no le quedaran marcas en los dedos de los ácidos del estómago.

  Antes de meterse el cepillo en la boca pensó en lo que estaba a punto de hacer y en las consecuencias que tendría para todos los que estaban a su alrededor.
Pensó en sus padres, demasiado ocupados para darse cuenta de que se había encerrado en el baño a vomitar.
Pensó en su mejor amigo, ya de vacaciones en alguna playa mediterránea, totalmente ajeno a lo que ella iba a hacer. Y se dió cuenta de lo insignificante que era.
Pensó en su mejor amiga, a la que ya consideraba perdida...no...ella ni se enteraría. Nadie se enteraría.
Porque, a fin de cuentas, aquello no cambiaba nada, seguía siendo igual de pequeña, de irrelevante.
Pero...por una vez, ella tendría el control sobre algo, ella decidiría sobre su cuerpo.

  Decidida con ese último pensamiento se introdujo el cepillo en la boca hasta provocarse arcadas, hasta vaciar sus penas, hasta purgar su alma.
A la mañana siguiente no desayunó...ni comió...ni cenó...

Foxglove

25 may. 2011

Solo es un poco de sexo

  Me considero de género raro, particular donde las haya. Y es, quizás, mi mayor defecto o, quizás, mi mejor virtud que no puedo, no consigo discernir "amor" de "relación sexual".
El porqué ni lo sé ni lo busco, es algo que ya forma tanto parte de mi como puede serlo algún lunar traviesamente escondido o el ángulo que forma mi tripa.

  Mi pequeña tara me condena, me obliga a querer para entregarme, no solo en cuerpo, sino también en corazón...porque sí, es cierto, considero el sexo la máxima expresión del amor. Porque, cuando ya le has dado todo, ¿qué te queda? Quedás tú...y solo tú, desnuda y vulnerable frente al que puede hundirte, frente al que puede alzarte.

Pues si bien he amado poco, he amado como ellos han sabido, de corazón, no desde las hormonas.

Porque yo también he participado en batallas de ropa en las que queda vencedor el que roba todas las prendas.
He sido directora del concierto de suspiros de mi piel contra su piel.
He navegado en barcos cargados de besos por espaldas infinitas.
Y, aunque siempre me he mostrado tímida y cauta, he sucumbido ante la tentación de frutas prohibidas, que, en vez de expulsarme del paraíso, me han conducido a él.
Sorprendida, me he tocado la tripa buscando, ingenuamente, alguna prueba visible del par de dedos curiosos que se iban abriendo paso en mi interior.
Dejando atrás miedos y tapujos he sido llevada por distintos caminos a un mismo lugar, porque más de una vez me han hecho perder la consciencia entre sábanas y almohadas para recuperarla más tarde renaciendo debajo de él.

  Pero, como bien he dicho antes, no es sino una carga de la que desearía poder librarme a veces...sin duda te miento, amo amar con amor.

  ¿Y ahora? Ahora me limito a esperar, deseosa de volver a calmar mi sed de piel con un cuerpo, mi hambre de amor con un alma algo afín capaz de comprenderme, aceptarme y (ojalá) quererme.

Porque quiero que hagan conmigo lo que la primavera hace con los cerezos.
Ponte leggins.

Foxglove

15 may. 2011

Evax...me gusta ser mujer

  Como cada 30 días más o menos abrió el tercer cajón de su armario para sacar una enrollada manta eléctrica que enchufó inmediatamente y colocó encima de su abdomen. No es que le aliviara mucho, pero conseguía mantenerla aclimatada combatiendo los escalofríos que le producían espasmos en una habitación a 19 grados.
  Como cada 30 días más o menos volvió a sentir la sensación de que aquel era una especie de castigo que le infligía la naturaleza por no haberse quedado embarazada un mes más. Tratando de aguantar, crispó sus nudillos mientras se mordía el labio inferior tratando de crear un nuevo foco de dolor que la distrajera del de su tripa. Sin embargo sirvió de poco. Con un par de lágrimas resbalando frías por su cara se tumbó y se levantó la camiseta dejando al descubierto su tripa.
  Como cada 30 días más o menos, esta mostraba un aspecto apacible y tranquilo, nada más alejado de la realidad que se desarrollaba en su interior. Sus entrañas se retorcían, peleaban y se dañaban unas contra otras en una feroz batalla. Ella estaba segura que, de haber tenido un sismógrafo, cada calambre habría quedado registrado como un terremoto de magnitud 10, o…como diría wikipedia “…En la historia de la humanidad nunca ha sucedido un terremoto de esta magnitud…”
  Pues bien, en la historia de mi humanidad, más o menos cada 30 días ocurre.
Evax…¿me gusta ser mujer?
Evax…sufre siendo mujer


Foxglove

9 may. 2011

Rápida y furiosa

Las luces se atenuaron dejando la sala inmersa en la oscuridad unos escasos segundos antes de que la gigantesca pantalla bañara de luz la estancia de nuevo.

  En las primeras filas alborotadores chiquillos ríen y se lanzan palomitas. Disfrutando, más que de la película, de aquel lugar en el que pueden escapar de la atenta mirada de sus padres permitiéndoles ser ellos mismos. Libres…ligeros…molestando sin malicia con comentarios obscenos, para después ser reprendidos por algún acomodador cubierto de acné.

  Unas filas más atrás, un matrimonio trata de seguir la trama de la película. Como cada viernes acuden al cine a ver los últimos estrenos y así tener algo de lo que poder hablar al llegar a casa. Sus manos no se rozan, sus ojos no se miran…condenados a estar separados por el vacío de un amor que nunca ha existido.

  Aprovechando una escena de acción, una pareja de quinceañeros se mete al aseo masculino. Él la sienta en el lavabo y comienza a besarla con ternura, la misma con la que besaría al día siguiente a la mejor amiga de su novia. La chica, como tantas otras veces antes, acostumbrada a lo que ya es para ella una rutina, se baja las bragas y se deja hacer. Una nueva vida se engendra en la sala, vida que será poco después extirpada en alguna clínica de Lavapies.

  En el lado derecho de la sala un grupo de ancianas se pasan un paquete de pañuelos de papel para secarse las lágrimas que nublan sus ojos o corren ya por sus apergaminadas mejillas. Todas se han conmovido con la historia. Fieles seguidoras de la trama recuerdan vivencias pasadas, sentimientos ya consumidos que vuelven a salir a flote gracias a la interpretación de la protagonista.

  Ya casi al fondo de la sala, una pareja que ronda la veintena susurra de vez en cuando entre escena y escena. Un beso, se escapa…dos…tres. En un instante él desliza el tirante de su vestido por su hombro…y ella, temblando por dentro, le pide, muda, que le haga ser valiente de nuevo, que haga que vuelva a confiar en sí misma y en el mundo, que vuelva a querer. Pero de sus labios no se escucha su ruego, pues no puede expresarlo con palabras, solo refugiarse en su miedo. Tímida, se limita a subirse el tirante y a ver el final de la película.

Las luces se encienden indicando el final de la película. La sala, poco a poco, se vacía, quedando únicamente como testigo de la sesión de las seis y media unas braguitas rosas debajo del lavabo masculino.

30 abr. 2011

Metro de Madrid, sueña

  Las puertas del metro se abrieron a un palmo de mi nariz, entré sin mirar al vagón y me senté en el primer sitio que vi libre. Mis bolsas, empeñadas en no dejarme un respiro, resbalaban por mis piernas. Las inmovilicé finalmente y cambié la canción del iPod. Más tranquila me recosté en el asiento y miré a mi alrededor. Dos africanos, una señora mayor y un chico ocupaban los sitios de enfrente. Miré al chico, pelo rubio oscuro, ojos azules y algo de barba, corta, tratando de parecer descuidada. Me devolvió la mirada y la bajé inmediatamente algo cortada. Después volví a alzarla y la mantuve fija en sus ojos, él, sorprendido, alzó una ceja divertido y una sonrisa escapó de mis labios sin darme tiempo a reprimirla.


  Lo que ninguno de los dos sabíamos era que nos casaríamos un día como hoy, a finales de abril. Un cielo despejado sería testigo de nuestra unión. Daríamos el "Sí, quiero" en el jardín de un parador, rodeados de nuestra familia y amigos. Él, le haría un gesto a la banda indicándoles que tocaran Los Canons de Pachelbel, mi canción favorita. Mirándome a los ojos como aquella vez en el metro me llevaría a la pista a deslizarme en sus brazos.
  Lo que ninguno de los dos sabíamos era que nos iríamos a vivir a una pequeña ciudad de Suecia, donde tendríamos tres maravillosos hijos y hasta un perro. El saldría cada mañana a llevarles al colegio para después irse a trabajar a un estudio de diseño mientras yo volvería de alguna guardia en el hospital, con el tiempo justo de darnos un beso.
  Lo que ninguno de los dos sabíamos era que acabaríamos cogidos de la mano en la entrada de nuestra casa viendo como atardecían nuestras vidas...es cierto...no lo sabíamos.


Pero el metro de Madrid vuela.
El chico bajó en Ríos Rosas y el tren volvió a ponerse en marcha. Al pasar por donde iba él me buscó con la mirada y encogió los hombros con pena. Sí...es una pena.
Ponte leggins.




Foxglove

28 abr. 2011

Cuando Lisa conoció a Nelson

 Empiezo a hartarme de que muchos me consideren muerto, de que maldigan mi nombre, de que me asesinen en sonetos.
¿Es que no se dan cuenta de que sin mi están huecos?
Hoy cambiaré eso, volveré a empezar mi juego, voy a demostrarles que vale más mi arco que sus lamentos,
Alguien difícil, alguien complejo...alguien sin fe...alguien sin sueños.

 Veo a un niño haciendo el gamberro. Al principio me asusta, es oscuro, siniestro.
Su afán por la destrucción proviene de su familia: un padre siempre ausente, su hermana, fallecida. Le veo estrangulado por la desesperanza de su vida, y, sin esperar un instante le apunto con una flecha al azar escogida.
Como siempre mi disparo ha sido certero...directa al corazón, clavada en silencio,
Satisfecho doy un salto y vuelo, en busca de la dama que elegiré para mi sujeto.

 En un momento de descuido pierdo el control y me choco contra el pavimento. Una niña que por allí pasaba me incorpora y me ofrece consuelo.
Es sensible, enamoradiza, quiere madurar antes de tiempo.
Sus libros y sus muñecas quedan a un lado, en el suelo, y su amor por la naturaleza y la vida me llena de contento, así que, sonriendo, saco la flecha y la tenso.
Ella, asustada, trata de salir corriendo.
Allá va, se hunde en su espalda...del impacto le tira al suelo.

¿Quién es ahora el débil?
¿A quién proclamas tú muerto?

Con este nuevo romance sabrás a qué me refiero.
Buena suerte, Lisa y Nelson, yo, Cupido, os la deseo.

Ponte leggins.

Foxglove

20 abr. 2011

Jaulas

Una puerta se abre.
“Cinco…cuatro…tres…dos…uno”
-Buenos días, Constantino, son las ocho y media.
“No, no quiero levantarme, tengo sueño y quiero seguir durmiendo.”
Dos enfermeros le levantan y le sientan en su silla de ruedas.
“He dicho que no quiero levantarme, no quiero que me metáis en la ducha, quiero volver a la cama.”
Ajenos a sus pensamientos los dos hombres le sientan en una silla con arneses del baño y proceden a ducharle. Tras eso le afeitan y visten y le llevan al comedor.
El anciano escruta la taza de café y las magdalenas recordando los desayunos de su casa, para los que se levantaba una hora antes, con los que siempre complacía a su esposa.
Con un esfuerzo sobrehumano alza torpemente la mano izquierda, pero por un mal giro vuelca la taza derramando su contenido sobre el mantel. Una enfermera, acostumbrada, recoge el café y le sirve uno nuevo colocándole una pajita en la boca.
Sin llegar a terminarlo le sacan del comedor y le dejan en una salita con otros diez ancianos con la mirada perdida en una tele.
“Otra vez el Nacional Geographic… ¿Por qué nos ponen esto si ninguno de los que estamos aquí conocemos o conoceremos esos lugares? Ojalá pusieran alguna película interesante…El Conde de Montecristo…El bueno, el feo y el malo…La princesa y el pirata…Cualquier cosa entretenida que no nos produzca ganas de dormir”
Tras el documental comienza la procesión de la comida. Sin ninguna prisa uno a uno cada anciano sacia su falta de apetito.
Al terminar, le llevan a su habitación para acostarle en la cama.
“No tengo sueño, quiero dar un paseo, bajar a la playa, abrazar a mis nietos, conducir un coche…”
Pero sus labios han olvidado como pronunciar las palabras y sus ojos ya no saben reconocerlas. Poco a poco comienza a adormilarse, parpadea una última vez y se duerme.
Un beso tibio en la frente le despierta. Allí está…es ella.
“Caty, mi Caty” piensa gritando. La anciana le sonríe con los labios, pues sus ojos son el borde de un abismo de tristeza creado por la lesión cerebral que se ha llevado a su marido con 74 años. Ruega, sí, ruega, cada día que mejore, que le hable, que le toque…
Le incorpora y abre las cortinas. Ese día ha llevado unos álbumes de fotos.
-Mira Constantino, hoy te traje el de nuestra boda.
Él se limita a mirarla con adoración.
“Caty, mi Caty, cada día estás más hermosa. ¿Quién es la de estas fotos? Tú no, no me engañes, solo son un pálido y deslucido reflejo de lo que veo hoy. Oh…Caty, mi Caty…¿cuántas veces te habré hecho el amor? Cientos…miles. Tantas como estrellas saldrán hoy en el firmamento, que me lleve Dios si miento.
Caty…mi Caty. Quiero levantarme, sácame de aquí. Vámonos a Finisterre, a imaginarnos un mundo más allá del mar, como hemos hecho tantas veces.
Caty…mi Caty…todo lo que te he amado y cuánto te amo hoy, no hay día que no me odie por el accidente de coche, por haber fracturado tu brazo, con el que me recogiste del viñedo de la vida y me acompañaste hasta hoy, que soy un vino añejo. Caty…mi Caty”
La mujer cierra el álbum, lo guarda y se levanta a llamar a dos enfermeros que le bajen a recepción.
-Tengo que irme ya amor mío, volveré mañana.
Tras un tembloroso beso en su arrugada mejilla la anciana se marcha.
“Caty…no, no te vuelvas a marchar. No quiero pasar otra noche sin ti. Por favor…”
Sin dejarle tiempo a verla irse le llevan al comedor. Esta vez son menos pacientes y le dan la comida sin dejarle que lo intente. El mismo enfermero le sube después a la habitación a cepillarle los dientes. Como cada noche observa su reflejo. Un anciano de mirada apacible y sonrisa constante le observa desde el espejo, sabedor de que siempre estará congelado en aquel gesto.
Esa noche se repite la pesadilla, enciende el coche, cae sobre el volante. Su mujer y su hija gritan. Cuando despierta no puede moverse, no puede hablar…un sucedáneo de vida, una sombra de lo que fue.
Una puerta se abre.
“Cinco…cuatro…tres…dos…uno…”
-Buenos días, Constantino, son las ocho y media.

Foxglove

14 abr. 2011

19 locuras

Las lucecitas parpadeantes se reflejaban en su cara, iluminando algunas zonas y escondiendo tantas otras. Había llegado el momento, cuando las voces se apagaron inspiró profundamente, hinchando todo lo que pudo sus pulmones, y sopló.
Como cada año pensó en su familia. Pidió por su hermano, porque lo que pensaran los demás de las apariencias dejara de hacerle daño, y, la PRIMERA vela azul se rindió a la ráfaga de aire.
Pensó en su madre, con la que tenía más roces que caricias y pidió que mejorase la relación con ella en forma del soplido que apagó la SEGUNDA vela.
La TERCERA vela se fue en su padre, con el que no solía compartir la mayoría de sus pensamientos, pidiendo que este año pudieran llevarse no solo más, sino mejor.
El fuego llameante de la CUARTA bailaba desafiante sin temor de enfrentarse a la fuerza del viento, pero cayó también bajo el recuerdo de todas sus amigos, los del día a día y los del corazón, con los que compartía pequeños momentos y con los que compartía mundos enteros.
Sin embargo, quiso pedir por algunos en especial, y sopló la QUINTA pensando en la pequeña de los pies grandes, que negaba estar enamorada. La SEXTA cayó pensando en aquella que había sido la más grande, la más en sí misma, la que nunca dejó de darle significado al complejo concepto de amistad. La SÉPTIMA y la OCTAVA se fueron con el recuerdo de una rubia y una morena especializadas en sacar sonrisas que no eran parcas en buenos consejos. La NOVENA se apagó pensando en la que, a pesar del cambio de carrera, no se quedaría allí, sino que, de una forma u otra, se la llevaría con ella, pues falto anda el mundo de la gente que no quiere dejar de sonreír.
Con la mitad de la tarta apagada y la otra mitad expectante la chica volvió a tomar aire.
Se apagó la DÉCIMA vela con el recuerdo de la compañera de día a día, de músicas y películas a la que bien podía llamar amiga.
La ONCEAVA se apagó pensando en su familia.
Y allí estaba la vela número DOCE, rosa, como el color que gustaba de ponerse en sus uñas aún con 70 años, y la sopló pensando en su abuela, pidiendo, que, estuviera donde estuviese, no olvidara a su nieta.
Amarilla y temerosa se asomó la vela TRECE, fiel imagen de la más perfecta representación de un alma gemela, de un ente complementario…sí, a pesar de jamás haber sentido su tacto, a pesar de jamás haber olido su aroma…porque para quererle no era necesario ningún sentido.
La vela número CATORCE evocó el recuerdo de paseos, ilusiones y “te quieros”…antes tan llena y ahora tan…tan…que la sopló deprisa, tratando de no pensar.
Más alegre se fijo en la QUINCEAVA vela, que brillaba con fuerza, más que con fuerza con pasión, robando todo el oxígeno que podía consumir. Hermosa y autodestructiva fue soplada con la felicidad producida por el nuevo ritmo que marcaba mi vida, de cada nuevo compás que había introducido en mi canción, de cada frase, de cada cita de Wilde o idea filosófica, de tintas y plumas.
Con la DIECISEIS no se detuvo, solo pidió entrar a la carrera que tanto y tanto se le resistía.
La DIECISIETE fue vencida por el peso del soplido que pedía madurez, paciencia, constancia, que quería crecer pero no perder su lado infantil, pues le horrorizaba la idea de verse como una adulta de la noche a la mañana.
Quedaban dos…Rogando más libertad, pidiendo poder disfrutar su vida, sopló la DIECIOCHO.
Y por fin, la última, la DIECINUEVE, que la sopló pensando en ella. Ponte leggins.

Foxglove


10 abr. 2011

leggins (4)

Miedo...miedo a estar sola el día de mi cumpleaños; miedo a caminar por la calle de noche, donde, según mi madre, hay un violador esperando en cada esquina; miedo a Gollum; miedo a cada regla; miedo miedo a mí misma; miedo a no entrar a periodismo; miedo a querer algo fuera de mi alcance y no tener más remedio que olvidar...
¿a qué tienes miedo?

7 abr. 2011

Hoy quiero gustarte…que cuando me miren tus ojos no puedas dejar de mirarme.

Hoy, por una vez, serán mis gestos los que hablen, dejaré mi pluma en casa y romperé el papel en el que tantas veces te he descrito.
Andando me echaré hacia atrás el pelo, dejando que caiga ligero en mi cara ocultando casi al completo mis ojos, mirándote a escondidas, disfrutando del placer que produce hacer algo sin que se sepa.
Porque adoro cuando te miro sin que te enteres.
Puede que me mueva de forma sencilla, inocente…me retorceré un mechón de pelo pensativa y bajaré la vista al suelo para después alzarla abriendo mucho los ojos, tratando de capturarte en ellos para que jamás vuelvas a escaparte.
Porque adoro cuando nuestras miradas se cruzan.
Me colocaré el pelo detrás de la oreja descubriendo mi cara, revelando mis gestos y sonreiré cuando digas algo, porque es mi manera de decirte en silencio que te amo.
Porque adoro que no sepas aún lo que te quiero.
Haciéndome la pensativa me morderé el labio, sutilmente sugerente, esperando por una vez ser capaz de transmitirte todo lo que siento.
Porque adoro que a veces te cueste entenderme.
Pero…adivina qué…hoy voy a ser valiente, porque he leído en la puerta de un baño que cada día debemos hacer algo que temamos…así que allá voy…me lanzo.
Me acercaré poco a poco, saboreando cada centímetro superado que me aproxima más y más a ti. Le pondré fin a cada barrera, a cada obstáculo, a cada miedo y sanaré cada segundo sin mí. Está sucediendo…tu boca y la mía unidas en un beso. Pero rápidamente me retiraré mirándote arrepentida, como si hubiera hecho algo muy malo que jamás debiera haber hecho…y serás tú el que esta vez se lance a por más. Tu mano en mi nuca acercándome a ti será nuestra señal.
Por una vez seré valiente, voy a tirarme al vacío para caer en tus brazos. Mi cuerpo será mi arma en la guerra que estallará en la cama.
Porque te adoro. Ponte leggins.

Foxglove


2 abr. 2011

Y tal vez cometo el mismo error o tal vez vaya a acertar de nuevo.

  Mira a tu alrededor…a todas las personas que te rodean… ¿cuántas veces te has parado a escuchar solo a una de ellas sin más motivo que el de dejarla dar a conocer su historia?
  Yo ayer volví a hacerlo. No fue fácil…tienes que estar muy dispuesto a ello, y, haciendo oídos sordos, oír con el corazón.

  Él… ¿quién era él? Ninguno de los dos lo sabemos del todo.
Comenzó a hablar sin prisa, uniendo los retazos inconexos que conocía de la historia… desesperado, fuerte, perdido, solo…
Cuántas veces quisieron mis brazos cogerle, acercarle a mi, estrecharle en un abrazo que pudiera quitarle peso a ese alma atormentada, pero mis abrazos no sanan, y, temerosa de que rechazara mi contacto, me mordí el labio y me limité a acariciarle el hombro ligeramente.
Tal vez si hubiera hundido su cabeza en mi pelo, tal vez si hubiera dejado a sus ojos llorar…tal vez, solo tal vez, sus lágrimas hubieran roto su coraza, la máscara tras la cual se esconde del mundo. Pero no llora, es un Peter Pan que no logró encontrar Nunca Jamás y no tuvo más remedio que crecer.
Frío y seguro, trata de escapar de la realidad con tabaco y poesía. Sus ojos, que parecen conocer cada secreto y cada historia, dejan translucir al niño que hace mucho dejó de ser. Tan distante que es como si nos separaran varias vidas, y, en cierto modo, así es.
El fuego que antaño le caracterizaría es hoy una pequeña y frágil llama custodiada bajo capas y capas del más frío hielo, pero, aquella que logre romperlo, encontrará el mayor tesoro jamás hallado y suya será la gloria.

  No espera, no desespera…vive sin más, con el sueño de aportar algo al mundo, sin darse cuenta de que ya lo hace, porque es el único capaz de descubrir la belleza que se esconde en los nervios de una hoja. Quisiera, sí, quisiera, aportarle algún día, una décima parte de lo que él ha aportado al mío.

  Y, aunque sé que para él iré al infierno por pecar demasiado poco, cada vez anhelo más enrolarme en su tripulación, a la que solo pocos valientes se atreven a alistarse por temor, cobardía o falta de talento. Ponte leggins.

Foxglove




30 mar. 2011

leggins (3)

Ir descalza por casa, morderme las uñas, echarme perfume en el escote (y detrás de las orejas), retorcerme un mechón de pelo, cantar y gritar, dormir tapada hasta la nariz, morderme el labio inferior, estallarme los nudillos, sentarme de noche en el borde de la ventana preguntándome si alguien más estará imaginando las estrellas que la luz madrileña tapa

26 mar. 2011

Al desnudo

Con un par de tobillos flojos, que a cada poco sufren esguinces, comienzan mis piernas, por las que he hecho resbalar tantas veces a mi hamster, a las que he enfundado en leggins, con las que he bailado y dado vueltas. Si subes por mis gemelos toparás con mis rodillas, centro topográfico de la geografía de mis piernas. En el lateral de la rodilla derecha se esconde tímidamente una cicatriz pequeña. Trató de pasar desapercibida, pero su tono ligeramente más oscuro la delató. Si trepas por mi muslo quizás encuentres otra, también pequeña, también oscura, también prueba de que mi cuerpo muestra la guerra de la vida, marcando cada batalla en mi piel con cicatrices.
No te detengas, si sigues subiendo verás que el lateral de mis piernas comienza a redondearse formando mis caderas. Encontrarás en la piel un tono más suave, más rosado, confesando que esa zona jamás fue alcanzada por los rayos de sol, permaneciendo oculta tras la tela de un bikini. Si te fijas, solo si te fijas, notarás que apenas es más oscuro que mi tripa, que ha sido visitada en numerosas ocasiones, por la que han subido labios y bajado caricias. Si continuas subiendo te toparás con dos suaves lomas que encajan armónica y proporcionalmente con los dominios de mi cuerpo. Fruto de inseguridades prefieren mantenerse ocultas ante ti y ante el mundo, siendo reveladas en muy pocas ocasiones.
Sube ya, sin miedo, por mis omóplatos y mi cuello, salpicados por algún pequeño lunar que podrás contar con los dedos, a mi barbilla, esa que tantos comentarios ha originado por ser igual que la de mi padre. Resbala y déjate caer por mis mejillas, donde encontrarás hoyuelos a ambos lados si tu presencia me hace sonreír. Puedes deslizarte hasta mis labios, donde, al ver que el de arriba es más fino que el de abajo, es probable que te sientas confuso. Si trepas por mi nariz llegarás a mis ojos, donde podrás leer mi historia, solo en el caso de que sepas interpretar mi mirada a través de los círculos marrones y uno pequeño verde. Es mi cuerpo, es la genética…y la vida. Ponte leggins.

Foxglove


21 mar. 2011

leggins (2)


Disfraces, barbies, Astérix y Obelix, Mortadelo y Filemón, Tintín, The Beatles, Harry Potter, Marcos, las princesas Disney, bañarme con mis juguetes, gominolas y creer en la magia

De putas y monjas

   Si bien en mi primera entrada contesté a la pregunta de "por qué estoy aqui" es este, quizás, el momento más apropiado para confesar cómo llegué hasta aqui.


   Durante toda mi vida he sido niña de colegio de monjas, fiel miembro del coro escolar, pelo corto y faldas largas. Parte de mis recreos fueron invertidos en agradables mañanas en la biblioteca, donde, por desgracia, con el paso del tiempo, empecé a sentirme incómoda debido a la estricta censura escolar,que, a mis 14 años, no me permitía leer "El código Da Vinci".
   Mis muñecas, peluches y juegos inventados me acompañaron hasta más allá de los 15 años, cuando, por fin, mi cuerpo cambió. Gracias a ser la última en desarrollarse de todo mi curso alcancé la envidiable altura de 1.72, aunque, en aquel momento, solo me preocupaba ser la única que tenía una 85 en un grupo de talla 95.


   Comencé la adolescencia con una sobredosis de hormonas, encontrando un inesperado placer en el buceo de boca en boca, en el roce de mano a mano. Desde los baños del colegio hasta el patio del recreo sin olvidar múltiples recodos. Como habrás de suponer, la fama que me creó aquello no tardó en hacerse latente, convirtiéndome en un personaje público del que circulaban, a partes iguales, mentiras como verdades.
   Sin embargo quiso la suerte que un día de mi último año en el colegio centrara, por primera vez, la cabeza, demostrándome que el amor no conoce de edades estando con él casi medio año. A pesar de ser dos años menor, pero 10 cm más alto, no se dió cuenta de que, inconscientemente, me hizo madurar, enseñándome que para querer basta quererse y punto. A ti, A. , te doy las gracias


...¿Y ahora?


De monja a puta y de puta a monja. Ahora es cuando creo haber descubierto el secreto: monja ante el mundo, puta en la cama. Ponte leggins.


Foxglove

20 mar. 2011

leggins



Fine frenzy, desvaríos mentales, esencia de locura, leggins, chocolate, música, libros y más libros, leggins otra vez, tu olor, chicles, Lennon y mis demás taras raras

Foxglove



Ahí voy...

    Si en tercero de primaria, cuando leía mis redacciones delante de toda la clase, me hubieran dicho que la gran pasión de mi vida, mi gran amor, mi mitad, sería la escritura no me habría sorprendido.
Ya de pequeña me convertí en fiel navegante de las páginas de todo cuanto libro, revista, periódico, cómic u objeto con hojas caía en mis manos. Como buena aventurera, fui recopilando tesoros de tapas duras y olor a pasta de papel; tesoros en los que se esconden mis "yo" del pasado,y, en los que, cada vez que los abro, me vuelvo a encontrar. A mis casi 19 años cuento con una excelente colección de novelas, cómics, enciclopedias estudiantiles, libros de ilustraciones y demás. Abandoné las cálidas aguas de la lectura conocida para adentrarme en estanterías ajenas a mi mundo. Descubrí mi vocación natural de gogó bailando entre los pasillos de una biblioteca, deslizando uno o dos dedos por el borde de los estantes, apoyándome en ellos, agachándome, levantándome, en un baile tranquilo y pausado con el único fin de encontrar otro buen amigo de papel que me acompañara durante un tiempo, que me enseñara, adoptara y confiara su secreto.
Debo esto a ellos...a mis libros, mis fieles compañeros que me han enseñado a vivir antes que la vida misma, llevándose mis primeras lágrimas por la pérdida debido a la muerte o un cosquilleo en el estómago producido al leer algun párrafo de amor.
Ahora mi personalidad adictiva ha encontrado algo nuevo a lo que aficionarse, al roce de las hojas, al trazo de la pluma...
Mi mente domina mi cuerpo, alza la mano, toma una pluma y empieza a escribir, sin parar, sin pensar, solo obedeciendo, solo dejándome llevar.
He ahí el porqué de este blog. Creo que eso es todo, ah, no, ponte leggins.

Foxglove