14 jun. 2011

Se mira, pero no se come

"Sí...lo he hecho otra vez."

  Apenas unos días antes una chica aguantaba de pie, enfrente de sus padres, una discusión.
- ...creemos que no podrás llegar a entender nunca la decepción que ha supuesto esto para nosotros...
Ellos querían una respuesta...una reacción...lo que fuera.
Del sinfín de palabras que cruzaron la mente de la chica en ese instante solo una quedó fijada en su cabeza. "Anorexia". Sí...eso era.
Media hora más tarde, después de cenar, se metió en el baño y corrió el pestillo. Se recogió el pelo y eligió un cepillo de dientes para que no le quedaran marcas en los dedos de los ácidos del estómago.

  Antes de meterse el cepillo en la boca pensó en lo que estaba a punto de hacer y en las consecuencias que tendría para todos los que estaban a su alrededor.
Pensó en sus padres, demasiado ocupados para darse cuenta de que se había encerrado en el baño a vomitar.
Pensó en su mejor amigo, ya de vacaciones en alguna playa mediterránea, totalmente ajeno a lo que ella iba a hacer. Y se dió cuenta de lo insignificante que era.
Pensó en su mejor amiga, a la que ya consideraba perdida...no...ella ni se enteraría. Nadie se enteraría.
Porque, a fin de cuentas, aquello no cambiaba nada, seguía siendo igual de pequeña, de irrelevante.
Pero...por una vez, ella tendría el control sobre algo, ella decidiría sobre su cuerpo.

  Decidida con ese último pensamiento se introdujo el cepillo en la boca hasta provocarse arcadas, hasta vaciar sus penas, hasta purgar su alma.
A la mañana siguiente no desayunó...ni comió...ni cenó...

Foxglove