26 nov. 2011

Y solo la ves a ella...

-…y nada más salir del restaurante empezamos a discutir, nunca el camino de vuelta se me había hecho tan largo. Me dejó en la puerta enfadado y, dando media vuelta, se fue. Sin beso, sin nada.
Entré en casa quitándome los zapatos furiosamente. Me llevé las manos a la cara tratando de no llorar. Esto no podía acabar así…no. Sin pensar abrí la puerta y salí corriendo detrás de él. El suelo estaba mojado, yo descalza…pero no importaba, nada importaba.
-La mía es mucho más interesante. -Dijo un chico aburrido mientras dejaba su cubata apoyado en el suelo- Llevaba dos días fijándome en esa chica durante las comidas del hotel. Viva, alegre, sencilla, preciosa…Un día decidí seguirla a ver cuál era su habitación. Esa tarde deslicé una tarjeta por debajo de su puerta: “A la belleza morena…mañana es mi último día en Mallorca, pero antes de irme me gustaría conocerte”.
-¿Y funcionó?- preguntó uno de sus amigos impresionado.
- Quedamos un par de veces, luego me dejó por otro.
-Pues yo recuerdo que una vez vendí la Play con todos sus videojuegos para comprarle un regalo de San Valentín.
-¡Pero qué dices!- rieron sus amigos
-Y no me arrepiento...

Continuaron riendo entre copa y copa mientras el tiempo no dejaba de pasar. Demasiado tarde ya para entrar a una discoteca, uno por uno se fueron yendo hasta que solo quedaron dos tumbados en la hierba del parque viendo como amanecía. Uno rompió el silencio.

-Sí, realmente la mayor locura es el amor. Cuando lo vives es casi casi como una enfermedad, bueno, enfermedad no, que suena grave. Es como un trastorno.
Su amigo le miró poco convencido.
-Piénsalo, se trastornan todos los sentidos. El gusto desaparece, porque ya solo te gusta ella. El tacto se multiplica, porque quisieras tocar hasta el último centímetro de su cuerpo. El olfato se simplifica, porque ya solo existe un olor, olor a ella, su perfume se queda incrustado en la memoria sensorial. La vista se atrofia, la vemos siempre guapa, esté como esté y el oído se simplifica, porque de todas las voces, solo la suya nos hace mirar.