2 abr. 2011

Y tal vez cometo el mismo error o tal vez vaya a acertar de nuevo.

  Mira a tu alrededor…a todas las personas que te rodean… ¿cuántas veces te has parado a escuchar solo a una de ellas sin más motivo que el de dejarla dar a conocer su historia?
  Yo ayer volví a hacerlo. No fue fácil…tienes que estar muy dispuesto a ello, y, haciendo oídos sordos, oír con el corazón.

  Él… ¿quién era él? Ninguno de los dos lo sabemos del todo.
Comenzó a hablar sin prisa, uniendo los retazos inconexos que conocía de la historia… desesperado, fuerte, perdido, solo…
Cuántas veces quisieron mis brazos cogerle, acercarle a mi, estrecharle en un abrazo que pudiera quitarle peso a ese alma atormentada, pero mis abrazos no sanan, y, temerosa de que rechazara mi contacto, me mordí el labio y me limité a acariciarle el hombro ligeramente.
Tal vez si hubiera hundido su cabeza en mi pelo, tal vez si hubiera dejado a sus ojos llorar…tal vez, solo tal vez, sus lágrimas hubieran roto su coraza, la máscara tras la cual se esconde del mundo. Pero no llora, es un Peter Pan que no logró encontrar Nunca Jamás y no tuvo más remedio que crecer.
Frío y seguro, trata de escapar de la realidad con tabaco y poesía. Sus ojos, que parecen conocer cada secreto y cada historia, dejan translucir al niño que hace mucho dejó de ser. Tan distante que es como si nos separaran varias vidas, y, en cierto modo, así es.
El fuego que antaño le caracterizaría es hoy una pequeña y frágil llama custodiada bajo capas y capas del más frío hielo, pero, aquella que logre romperlo, encontrará el mayor tesoro jamás hallado y suya será la gloria.

  No espera, no desespera…vive sin más, con el sueño de aportar algo al mundo, sin darse cuenta de que ya lo hace, porque es el único capaz de descubrir la belleza que se esconde en los nervios de una hoja. Quisiera, sí, quisiera, aportarle algún día, una décima parte de lo que él ha aportado al mío.

  Y, aunque sé que para él iré al infierno por pecar demasiado poco, cada vez anhelo más enrolarme en su tripulación, a la que solo pocos valientes se atreven a alistarse por temor, cobardía o falta de talento. Ponte leggins.

Foxglove




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