20 ago. 2011

Son sueños...

Quizás lo que más dice de una persona son sus sueños, las imágenes que le visitan por la noche sacando a la luz lo que su cerebro no ha querido mantener a flote. Si eso que digo es cierto este verano mis sueños son más vívidos que nunca, lo que refleja que, tal vez, oculto demasiado. Voy a dejar que me psico-analices, que indagues por mis noches conociendo mis secretos, y ya, más tarde, cuando salga el sol, permitiré que me juzgues.

En el primer sueño era de noche. Estábamos de fiesta. Un amigo tuyo me separó de los demás, pero yo estaba molesta. Se sacó un anillo y me dijo que era de tu parte, querías empezar las cosas bien. Era de plástico, rosa y con forma de corazón, hortera milímetro a milímetro, ni de tu estilo ni del mío, pero era tuyo, lo que lo convertía en algo preciado para mi.

En el segundo sueño tenía que sacarte como fuera de un castillo. Te conduje por angostos pasadizos hasta que llegamos a una buhardilla ricamente decorada pero llena de polvo. Algo desorientada un chico me indicó la salida. De la alegría de poder sacarte de allí te besé impulsivamente cogiéndote de la nuca. Por un momento pensé "Ya está, ya es mío". Pero el beso perdió fuerzas y te separaste lentamente mirándome con gravedad. Dios...besas igual que en la vida real.

El tercero fue breve, apenas una imagen. Un todoterreno negro avanzaba por la carretera. Tu estabas al volante, conduciendo con seriedad. Desde el asiento del copiloto miré a la parte de atrás. Tres niños dormían. Volvía la vista al frente y me acurucaba en mi asiento con la tranquilidad propia de aquel que tiene lo que quiere.

Los tres sueños tienen algo en común, los tres primeros segundos tras despertarme eran de los más felices del día, hasta que me daba cuenta de que solo había sido un sueño, de que había pasado en mi cabeza, no era real, tú ya no estabas. Ya no podía contar contigo.

Pero los tres sueños tenían algo más en común, cada noche, antes de dormir, pedía, sí, pedía. No quería volver a soñar contigo, no quería introducirme en un mundo perfecto falso.

Y, sin saber por qué, ha funcionado, me han hecho caso, no he vuelto a tener un sueño sobre ti.

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