16 oct. 2012

My dear Lana


And I remember when I met him, it was so clear that he was the only one for me. We both knew it, right away. And as the years went on, things got more difficult- we were faced with more challenges. I begged him to stay. Try to remember what we had at the beginning. He was charismatic, magnetic, electric and everybody knew it. When he walked in every woman's head turned, everyone stood up to talk to him. He was like this hybrid, this mix of a man who couldn't contain himself. I always got the sense that he became torn between being a good person and missing out on all of the opportunities that life could offer a man as magnificent as him. And in that way I understood him and I loved him. I loved him, I loved him, I loved him. And I still love him. I love him.







24 jun. 2012

lyrics

      
I don't want this moment to ever end
where everything's NOTHING without you
I'll wait here forever just to see you smile
'cause it's true, I am nothing WITHOUT you
Through it all, I made my mistakes
I stumble and fall, but I mean these words

I want YOU to know
With everything I won't let this go, these words are my heart and soul


I'll hold on to this moment you know, as I bleed my heart out to show
And I WON´T let go 


Thoughts read unspoken, forever in doubt
Pieces of memories fall to the ground
I know what I didn't have so, I won't let this go
'cause it's true, I am nothing without you



All the streets where I walked alone, with nowhere to go
I've come to an end
I want you to know
With everything I won't let this go,
these words are my heart and soul
I'll hold on to this moment you know, as I bleed my heart out to show
And I won't LET GO


In front of your eyes, it falls from the skies
When you don't know what you're looking to find
In front of your eyes, it falls from the skies
When you just never know what you will find


I don't want this moment to ever end
Where everything's nothing without YOU


6 abr. 2012

Something

Pero lo más difícil de ordenar era la parte superior del armario. Con infinita paciencia sacó las cajas y fundas de ropa apiladas. Una vez vacío, pasó un trapo para quitar el polvo. Tratando de alcanzar la esquina más alejada, topó con algo suave. Tiró delicadamente de la tela y esta se precipitó del armario quedando estirada en el suelo, era un corpiño rosa ajustado unido a una falda corta de varias capas de tul. Jamás había visto aquel vestido, pero, a la fuerza, tenía que haber sido utilizado. La falda tenía varios descosidos, además de un sinfín de ramitas, hojas y arenillas pegadas, decorada con varias manchas parduzcas que o bien podían ser de tierra o bien de sangre reseca.
Supuso que su hija lo habría escondido en su día y había olvidado donde estaba, de modo que lo dejó estirado en la cama, ordenó el armario y se fue a su cita con el alergólogo.

La sorpresa de su hija al descubrirlo vino seguida de un fuerte arrepentimiento, ¿cómo podía haberlo tenido olvidado tanto tiempo?
Incrédula y emocionada lo cogió con delicadeza. Había olvidado lo ligero que era. Tocándolo con cuidado se le ocurrió una idea. Se alisó el pelo poniéndose la diadema de pequeños brillantes y se pintó la raya negra al igual que aquella noche. Agachada de calzó los altos tacones negros, pero cuando alzó la vista, ya no se encontraba en su habitación. Sin poder creerlo se levantó despacio.

El gigantesco hall se mostró ante sus sorprendidos ojos decorado con las altas columnas de piedra. Pero...era imposible, no podía ser. Aquello ya había pasaso, y, sin embargo, estaba pasando otra vez. Era justo como lo recordaba...no, justo no, todavía falta algo. Con el corazón en un puño atravesó el hall y entró en la sala de la que provenía la música. Practicamente oscura, iluminada tan solo por las luces de colores típicamente discotequeras, mostraba un ondulante mar de personas que, extasiadas de año nuevo y alcohol, bailaban al ritmo de la música. Como aquella noche ella recorrió minuciosamente con la mirada la sala hasta que al final lo encontró.
Lentamente se abrió paso con la mirada fija en su objetivo. Con el estómago revuelto, el pulso acelerado, la boca seca y más nerviosa que nunca le alcanzó y le dió un golpecito en el hombro. Se preguntó qué le diría él en aquella repetición de esa noche cuatro meses más tarde. El chico se giró y sonrió al reconocerla."Pareces una bailarina". Las mismas palabras.

Estaba ocurriendo de nuevo, pero, en lugar de alamarse, decidió relegar su preocupación al último rincón de su cerebro y disfrutar por segunda vez de aquella primera noche. Volvió a tomar aquella copa de vodka con blue tropic y volvió a bailar las mismas canciones. Él volvió a acercarse a su oído a decirle algo solo para ella, y ella volvió a mirarle con la cara encendida y a cogerle de la mano dispuesta a salir de allí. Dejando los vasos en la barra salieron al balcón de piedra. El frío los recibió con un viento gélido, pero ellos apenas lo notaron.Una vez más volvió a disfrutar con la vista, la colina se extendía bajo la casa mostrando que era el único sitio habitado en algunos kilómetros. Despistando al vigilante salieron del balcón y se adentraron en el monte, alejándose cada vez más de la casa. En la precipitada huída tropezaron a la vez con algo y cayeron al suelo estrepitosamente. Riendo, soltaron la ropa enganchada a los pinchos de la alambrada y, sin ver la señal de "Coto de caza", la sortearon con cuidado. Finalmente llegaron a un claro no muy alejado de la valla. Comenzaron a besarse y él la recostó contra el suelo tumbándose con cuidado encima. Buscó con la mano su cadera deslizándose luego por la pierna. Sus medias, llenas de carreras y sangre por la caída, dejaban al aire la piel de sus rodillas totalmente de gallina. Ella se incorporó y las arrancó de sus piernas, dejándolas abandonadas en el suelo.

Quizás era el aire fresco de la noche que olía a romero y tomillo, quizás era la sinfonía del arrullo de los árboles mecidos por el viento, quizás eran las alejadas luces de la ciudad que salpicaban el horizonte, quizás era él, que la miraba a los ojos sin querer perder uno solo de sus gestos, quizás era la certeza de que solo se necesitaban el uno al otro, quizás era su corazón, que latía aceleradamente, quizás era la ternura que sentía crecer dentro de ella que le hizo decirle "te quiero", quizás era el aire frío que sentía en sus piernas o la tierra crujiendo bajo su espalda, quizás era que nunca había hecho el amor bajo las estrellas.
Una voz la devolvió a la realidad.
-Hija, ¿estás ahí? Ya estoy en casa

27 feb. 2012

80´s

Música de los 80

Hoy es uno de esos días un poco melancólicos en los que solo te apetece oír música de amores que aún están por llegar.
Hoy es uno de esos días en los que ves el cajón abierto y sabes que es hora de cerrarlo.
Y quizás suene frívolo eso de pensar que puedes guardar todo lo que te ha aportado una persona, pero, simbólicamente, para mi es así.
Hoy es uno de esos días en los que sabes que sabes que no eres feliz.

Pero así es la vida, un contínuo avanzar, un no parar. Y es el momento de, una vez más, volver a empezar, pasar página y esperar.

Así que...aqui estoy. Una vez más en el punto de partida, en la coordenada (0,0) de un viaje que he empezado mil veces. Y sé que debería conocer los secretos, debería saber sus trampas...pero no sé nada, porque cada vez que empiezas es diferente. Cambia el recorrido, cambia el paisaje, cambia la gente que te acompaña.
Allá voy, ya está. Primeros pasos titubeantes de un nuevo episodio que no sé cuanto durará. Lo empiezo yo, y solo yo, que soy mi mejor compañía. Lo empiezo tranquila, sin prisa y con ganas, dispuesta a disfrutar del paisaje y a fiarme más de mi corazón.